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Cómo conservar el queso

La conservación del queso es un aspecto fundamental ya que no todo el mundo puede gestionar adecuadamente el mantenimiento del queso en casa. Tendemos a creer que si el queso se recubre de moho ya está defectuoso y es desechado. El queso es un alimento vivo que precisa de desarrollo con el paso del tiempo y que si se hace de manera adecuada podemos curarlo nosotros mismos.

Tabla de contenidos

Cómo conservar el queso en la nevera

Organizar tus alimentos en la nevera es importante para evitar contaminación entre los alimentos y pueda darse variaciones de sabor entre diferentes tipos de alimentos. Los consejos más importantes.

  • Organiza bien tus alimentos en la nevera para evitar contaminaciones cruzadas y pérdida de propiedades
  • Limpia tu frigorífico al menos 1 vez al mes
  • Envuelve apropiadamente y ten recipientes herméticos para la conservación e los alimentos.
  • Controla la temperatura para que sea adecuada para cada alimentos
  • Revisa la fecha de caducidad de cada alimentos para comprobar que se puede consumir con seguridad.

Dónde se conserva mejor el queso en la nevera

La parte más fría de una nevera siempre estará abajo, por lo que según los alimentos que queramos conservar, debemos guardarlos en un sitio u otro. La parte superior se suele reservar para alimentos que no necesiten mucho frío como las pastas o la puerta donde se suele poner las mermeladas y salsas.

Los quesos deben permanecer en la zona media de tu nevera para que consigan una temperatura ideal, pero recuerda separar lácteos como el queso o los yogures y los embutidos que también van aquí. Deben permanecer en secciones diferentes para evitar contaminaciones cruzadas entre alimentos. La parte alta de la nevera secaría el queso en exceso, y la parte baja aumentaría los niveles de humedad del queso por encima de lo aconsejable.

Frutas y vegetales suelen conservarse en la parte baja de la nevera para que puedan estar lo más fríos posibles. Aun así, no todos los vegetales pueden refrigerarse adecuadamente en nuestro frigorífico, un ejemplo son las manzanas, plátanos, cebollas, aguacates, piñas y patatas los cuales deberían estar mejor fuera de la nevera.

 

Cómo conservar el queso para que no salga moho

Estos microorganismos se adhieren a la corteza del queso tratando de penetrar en el mismo y se va nutriendo de sus propied id=»1.2.0″ades. En ciertos quesos, el moho es comestible como pasa en el caso del queso cabrales o queso azul.

El moho no afecta a la totalidad del queso, solo a la superficie donde se encuentra. Es por ello que aconsejamos quitarlo con un cuchillo o eliminando, en caso de que haya poco, con un poco de aceite de oliva.

En caso de que el moho no se encuentre solo en la superficie, sino que también haya alcanzado el interior del queso, se quitará de igual manera con el cuchillo quedándonos con la parte más fundamental del queso.

La mayoría de los hogares guardará el queso en la nevera para su mejor conservación y para prevenir la presencia de moho en la corteza del queso. Tratar de que no tenga contacto con otros alimentos no lácteos y que esté debidamente envuelto es esencial para que el moho no penetre en el queso.

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Es esencia que el frigorífico arroje una temperatura entre 3 y 6 grados centígrados para todo tipo de queso.

La limpieza de nuestra nevera es muy importante para evitar que los alimentos se contaminen con mayor frecuencia. Recomendamos la limpieza del frigorífico como máximo una vez cada mes.

¡No guardes tu queso en papel de aluminio!. Tendemos a creer que el papel de aluminio puede suponer un buen envoltorio, pero en realidad este no es el más adecuado ya que se prefiere conservar el queso en film transparente para poder observar el queso y además de ser un material más flexible y ceñido al queso permitiendo que no se reseque.

Otra opción recomendable es envolver el queso en papel parafinado o encerado. Este papel es utilizado en queserías y carnicerías para mantener sus alimentos.

Otra recomendación es que el queso se encuentre herméticamente sellado en un recipiente como una quesera o envasado al vacío si deseamos una prolongada conservación del queso y sin problemas con el moho. Otra opción, en caso de que se trate de un queso más curado, es conservarlo en aceite de oliva.

¿Se puede dejar el queso fuera de la nevera?

Desde tiempos remotos el queso es mantenido historicamente de forma natural en cuevas donde se mantienen las condiciones ideales de humedad y temperatura para el queso. La mayoría de las factorías de queso poseen cámaras frigoríficas de gran espacio donde el queso va madurando y se va manteniendo a través de reposo, motorización y volteado del mismo.

Si en casa lo queremos conservar fuera de la nevera porque lo vamos a consumir con frecuencia o momentos antes de consumirlo, la habitación debe estar bien ventilada, sin exceso de humedad (relativa al 85% al 90% generalmente) y con una temperatura ambiente de 5 a 10 grados centígrados.

Si no se respeta las condiciones de humedad, la corteza del queso se terminará resecando y empezará a perder propiedades. Lo mismo pasa si excedemos la temperatura del queso. Éste terminará «sudando» y secando su corteza, perdiendo grasa y desquebrajándose con el tiempo.

 

Cómo conservar el queso en aceite

Hay muchas formas de conservar los alimentos, pero uno de los métodos más antiguos y fiables es guardarlos en aceite. Este es el remedio favorito de muchos ya que el aceite de oliva permite preservar las propiedades del queso. Si notamos la corteza reseca podemos frotar con un poco de aceite para mejorar su aspecto.

Para conservar el queso en aceite de oliva, basta con cortar el queso en trozos pequeños y colocarlos en un recipiente como puede ser un tuperware, vasija, cazo u otro recipiente con holgura que permita introducir queso dentro de él y llenarlo de aceite hasta recubrir todo el queso.

Si deseamos una mejor conservación, debemos sumergir el queso en aceite de oliva. A continuación, añada aceite de oliva hasta que tenga dos o tres dedos de profundidad. A continuación, cubra el recipiente con papel de plástico transparente y colóquelo en un lugar fresco y oscuro durante dos o tres semanas. Después de dos o tres semanas, escurra el queso del aceite de oliva y utilícelo o guárdelo en tarros para su uso futuro.

Cuanto más tiempo permanezca en la nevera, más se fusionará el sabor del queso con el aceite. Nuestra recomendación es que el queso permanezca mínimo de 4-6 semanas en aceite para notar ese sabor peculiar.

Si tu objetivo es envejecerlo incluso más tiempo para obtener el mejor sabor, puedes dejarlo sin ningún problema en el mismo recipiente. Ten en cuenta que si lo dejas demasiado tiempo como por ejemplo más de dos años, se puede volver demasiado agrio o demasiado picante para tu gusto.

 

Cómo conservar el queso según el tipo

Muchas veces nos preguntan por como conservar el queso fresco o el queso semi o el queso curado. Por lo que aquí detallamos los consejos que debes seguir para conservar diferentes tipos de queso siguiendo los parámetros que te hemos detallado anteriormente.

Cómo conservar el queso fresco

El queso fresco es uno de los quesos que más posibilidades tiene de deteriorarse ya que se considera un queso blando y por tanto con mayor índices de humedad que un queso más seco.

Los quesos tiernos o frescos requieren un envoltorio más cuidadoso ya que se pueden dar situaciones de fermentación debido al agua o suero que retiene el queso. Debemos tener en cuenta que el envoltorio adecuado consigue que este queso no se reseque por falta de humedad ni fermente por residir en el mismo recipiente durante mucho tiempo. Lo ideal es cubrir el queso con un paño húmedo y sustituir el mismo paño por otro al día siguiente.

Otra opción es poner el queso en salmuera. Para ello, hay que poner el queso en un recipiente y añadir la sal justa para que la solución sea ácida, pero no en exceso. La salmuera debe dejarse en la nevera durante varios días para conservar el queso. Un ejemplo de queso blando y en salmuera es el famoso queso feta.

Conservar el queso fresco en la nevera

De nuevo volvemos a reincidir en la importancia de un buen envoltorio y en caso de que notemos que va saliendo moho al queso, quitarlo con un cuchillo, pero no desechar el queso por completo.

Conserva el queso en la parte media de la nevera para que no se seque en exceso ni tampoco tenga más humedad de la habitual. Te recomendamos usar los siguientes recipientes en caso de que envolver con plástico transparente no sea suficiente:

  1. Tuperware: Un tuperware evita que el queso esté en contacto con el ambiente. Debemos tener en cuenta que si lo guardamos en trozos, toda parte que no sea corteza y esté en contacto con la superficie del tuperware puede generar moho. En esos casos no debemos preocuparnos, ahora veremos qué hacer en esos casos
  2. Envasado al vacío: Este método es uno de los más efectivos. Si tenemos envasadora en casa, permitirá conservar el alimento apropiadamente dentro de la bolsa de plástico al vacío. Para realizarlo, cortamos el queso en pequeños trozos para encerrarlos al vacío. Se debe tener en cuenta la potencia y presión de la máquina de vacío ya que está preparada para envasar alimentos pequeños. Debemos monitorizar de vez en cuando el estado de la bolsa de vacío ya que cualquier pinchazo o rasguño puede provocar que desaparezca el vacío y el queso esté en contacto con el ambiente.
  3. Quesera de vidrio: La quesera de vidrio sirve para tapar temporalmente el queso minimizando el contacto con el ambiente. Sin embargo, la quesera es utilizada para conservar el queso en el momento del consumo, y no a largo plazo.

¿Cuánto dura el queso fresco en la nevera?

Depende de su mantenimiento. Si has conservado el queso favorablemente, el queso se mantendrá fresco durante semanas. Pero de forma irremediable no durará meses como pasa con los quesos más secos y duros. Si percibes un olor extraño en el queso pasado unos días, lo mejor es desechar ese queso.

Tal y como pasa con otros lácteos como los yogures, estos no suelen aguantar mucho tiempo. Por lo que una alternativa favorable que es posible y hará que el sabor no varíe en exceso, es congelar el queso. Esto lo tratamos en un punto aparte.
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Cómo conservar el queso curado

El queso curado es un queso duro y la corteza de dicho puede fomentar la mayor durabilidad del queso. Cuando se trata de quesos duros y secos, normalmente no suele haber problemas para que el queso se conserve durante meses, ya que al ser más seco tiene menos humedad y probabilidades de coger moho que empeore el estado del queso.

Los quesos más duros presentan una corteza que protege al queso y evita que se seque y penetre el moho en el corazón del queso. Es por esa razón tradicionalmente siempre se ha recomendado comprar piezas enteras de un tamaño pequeño para consumirlas una a una sin estropear nada.

Se prefiere comprar 3 quesos de 1 kilo de peso a 1 solo queso de 3 kilos de peso. De esta manera, si empezamos una pieza pequeña, solo es estará más expuesta a la sequedad del ambiente mientras que los demás poseen su corteza intacta sin cortes.

Una anotación importante es que siempre que se vaya a «empezar» un queso, se debe cortar adecuadamente en porciones triangulares que vayan desde el corazón del queso hasta la corteza. Una vez realizado, si observamos que los trozos cortados se han resecado una vez transcurrido un cierto periodo de tiempo, debemos cortar ambas caras laterales del trozo del queso permitiendo quitar esa parte más reseca. Es aconsejable hacer esto siempre que nos dispongamos a consumir un queso con cierto periodo de conservación.

 

Congelar el queso

Hemos decidido realizar un punto a parte para esta alternativa ya que no todos los quesos se pueden congelar. Debemos asumir que, con cualquier alimento, la congelación preserva el estado del queso durante mucho tiempo sin alterar en gran medida sus propiedades nutricionales. Tenemos que tener en cuenta que congelar el queso puede hacer variar propiedades como:

  • Textura
  • Humedad
  • Color
  • Propiedades termo físicas
  • Sabor

En base a nuestras comprobaciones, el queso que podemos conservar con estas condiciones debe ser blando. Para ello lo envolvemos en film transparente y puede ir al congelador. El queso blando presenta mayor humedad y preserva un sabor similar al queso fresco recién hecho, lo que no pasa con quesos más secos.

Para descongelarlo, se recomienda sacarlo y colocarlo en algún recipiente en contacto con la temperatura ambiente tras unas 2 o 3 horas. El tacto del queso nos dirá si está completamente descongelado o no debido al tacto blando característico del queso. Una vez hecho esto, no se recomienda volver a congelar. Por ello es aconsejable congelar en trozos para ir sacando uno a uno conforme vayamos consumiendo.

Al igual que tampoco es aconsejable conservar queso blando en aceite de oliva. La curación del queso debe ser entorno a dos o tres meses en adelante para recurrir a la conservación en aceite. Esto se debe nuevamente a la humedad del queso.

 

Bibliografía

de Bogotá, C. D. C. (2021). Cómo organizar tu nevera en 5 pasos.

Serrano, C. E., Pardo, J. E., Serrano, E., & Garcia, C. (1997). Importancia sanitaria del crecimiento de mohos en quesos y medidas de control. Alimentaria, (281), 75-79.

Machado-Velasco, K. M., & Vélez-Ruiz, J. F. (2008). Estudio de propiedades físicas de alimentos mexicanos durante la congelación y el almacenamiento congelado. Revista mexicana de ingeniería química7(1), 41-54.